Pobres personas egoístas que no son capaces de amar… y se quedan en el olvido con sus penas lastimosas, llenas de autocompasión, siniestras, tristes, oscuras que transitan sendas malolientes en forma continua sin poder desviar su mirada y encontrar la luz tenue y cálida del sol.
Es una opción, una posibilidad de salir del camino y desviar su destino, no encaminado siempre a lo mismo es solo cuestión de mirar, saber ver y sentir ese calor, esa ínfima visión que puede deslumbrar un pequeño paraíso de felicidad siempre existente.

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